jueves, julio 21, 2005

Cambio de casa

A mis queridos lectores:

Por motivos de fuerza mayor (y de vagancia) he cambiado de casa, es decir, de ahora en adelante mis historias llenas de infortunio hilarante serán posteadas en el blog del Mediodía, Rutina de vida postmodernista.

Y para compensar el tiempo que he estado fuera vuelvo con la historia más dañada que tengo, la misma que fui obligado a dividirla en 4 volumenes debido a su extensión. Espero les sea de su agrado.

El Aprendiz

  • Rutina de vida postmodernista / Espejo Roto
  • martes, noviembre 09, 2004

    De como me quedé botado en el estadio... por huevazo

    Retomando la buena costumbre perdida de escribir mis anécdotas (pido disculpas por eso a todos), me inclino por contar esta historia que ocurrió hace algunos años, tal vez unos 8...

    Era un domingo como muchos. Salí con mi familia a comer, de regreso a casa a pegarse la siesta respectiva post-jama, ver el deporte rey por la señal nacional de Gamavisión, el canal de las estrellas, y por la tarde partir al Monumental del Salado a apoyar al ídolo del Astillero en algún encuentro del Campeonato Nacional.

    Siempre, para ir al estadio, mi papá y yo nos íbamos una hora antes del partido a casa de mis primos, los Peña (primos apañados por si acaso), quienes son los administradores de las entradas hasta el día de hoy. Nos reuníamos un aproximado de 10 o 12 personas entre primos y tíos, y faltando media hora para el partido nos embarcábamos en un camioneta Chevrolet Silverado cabina y media que era ideal para el propósito... pero aquél día no fue así.

    A mi papá lo invitaron otros tíos que tenían una suite en el lado nuevo del estadio (la suite a la que normalmente íbamos era en el lado viejo), así que fuimos con ellos esta vez.

    Ese día mi vestimenta era farandulísima, no recuerdo por qué, pero en esa época daba asco, era bien guapetón. Recuerdo que fui con una camisa Guess de rayas verdes y blancas, una gorra de Pearl Jam recién compradita, jean negro, cinturón negro Perry Ellis y zapatos Adidas blancos con vivos azules... nuevitos los desgraciados... más el Bulova de oro (que ya muchos de uds. conocen debido a cierta anécdota ocurrida en cierto yacht club, pero esa es otra historia) y una cadena de oro de mi primera comunión.

    Ya en el estadio yo estaba muy aburrido en esa suite pues no había gente de mi edad con quien comentar las jugadas, así que decidí pegarme el viaje hacia el otro lado donde estaban mis primos. Antes de irme le pregunté a mi papá a que hora debía estar ahí para regresarnos y me dijo regrese 5 minutos. Dicho esto me fui.

    Ya en la otra suite las cosas cambiaron para mí. La pasé mucho mejor, me divertí y hasta el equipo ganó.

    Faltando 5 minutos emprendí mi regreso a la suite donde estaba mi papá. Al llegar allá grande fue mi sorpresa cuando encontré que la puerta de la suite estaba con seguro... se habían ido sin mí. No podía creer que me habían dejado botado esos viejos hp´s... yo era un niño!!!

    Inmediatamente corrí de vuelta a la suite de mis primos para regresarme con ellos y no quedarme botado como la v.... en el estadio. Pues bueno, ya han leído varias historias aquí... ¿Qué creen que ocurrió?... Sip... Ya no estaban tampoco.

    Mi última esperanza fue correr con mi vida hasta la salida para ver si aún los alcanzaba ya que la mayoría de veces el tráfico hace que ésta sea lenta. Soñador, soñador... no lo logré. El pánico comenzó a cundir en mí. Eran las 7pm, estaba oscuro, mi vestimenta era muy atrayente para los amigos de lo ajeno y para colmo de males me encontraba rodeado de malandrines por doquier.

    En ese momento guardé mi cadena y mi reloj en el bolsillo del jean, me saqué la camisa (llevaba camiseta por dentro), dije: “Dios mío apiádate de mí” e inmediatamente puse pies en polvorosa. Corrí desde la salida de las suites oeste hasta la PJ. Ese fue un tramo bastante largo y muy tenebroso. En todo ese camino sólo me decía mientras corría por mi vida: “No pares, un poco más, no pares, por favor no pares!!”

    Llegué y fue como un relato divino: “Y al final del túnel obscuro vi la luz y mientras más me acercaba un sentimiento de paz y seguridad me llenaba”... Algo así fue para mí. Pero ahí no terminaba mi travesía. Aún tenía que llegar a los Ceibos, a la casa de mis primos que queda a la altura del colegio Javier, es decir que aún me faltaban algunos kilómetros.

    Muy agotado ya después de esa larga corrida, el siguiente tramo lo recorrí caminando, ya más sereno pues ya no tenía tanta gente a mi alrededor. Sin embargo cuando llegué a la curva para dirigirme a los Ceibos en vez de hacia la vía a la costa, pasó un bus a alta velocidad y el cobrador se paró en la puerta y estiró la mano para tratar de hurtar mi gorra... perdón, robarla sería el término apropiado, pues fue con mucha violencia ya que al intentarlo a la velocidad que iba yo sólo sentí como si me hubiesen dado con un bate en la cabeza. No se cómo no me caí con semejante golpe. Al menos no consiguió su objetivo ese pelapután (es una lástima que Emidio nunca leerá esto : ( ...).

    Al final, después de una hora de estar corriendo, trotando y caminando llegué a la casa de mis primos donde muy entretenidos se encontraban mis tíos jugando dados para variar.

    Mi papá no estaba, se había ido a buscar al huevazo de su hijo que se quedó botado en el estadio. Cuando llegó, obviamenteeeee (como dice un legendario amigo mío) le increpé por qué me dejó botado si yo le dije que regresaría a la suite donde se encontraba. El me respondió que no fue su culpa, que las personas que lo invitaron quisieron irse más temprano.

    El pensó que yo me regresaría con mis primos, pero eso no fue así, y al darse cuenta de esto fue en el carro a buscarme al estadio. Lastimosamente en esa época los celulares eran un lujo y casi nadie tenía, de haber sido ahora, fijo le mandaba un mensajito para decirle que no me deje botado porque llamarlo hubiera salido muy caro jeje.

    Finalmente compensó su acto de padre desnaturalizado llevándome a comer al Joun Yep (un restaurante de comida china en los Ceibos que es buenísimo, y caro también), fuimos los 2 solos y la pasamos muy bien, tanto así que iniciamos una especia de tradición post-estadio... un momento padre e hijo que casi nunca teníamos, y lo mejor es que después llegábamos a caleta a sacarles pica a las doñas... aunque tan malos no éramos... les llevábamos un par de wan tanes para su deleite.

    Después de todo la experiencia no fue tan mala ya que hice ejercicio, no perdí nada, gané un fuerte dolor de cabeza y para variar aprendí otra lección como es costumbre en cada desgracia... nunca más me volví a cambiar de suite... suite a la que voy, suite de la que no me muevo hasta el final.

    lunes, septiembre 20, 2004

    150 días!!!

    Pues sí, que locura!!! Son 150 días de vida que tiene mi blog y me siento orgulloso de no haberlo dejado botado como he visto que han hecho muchos bloggeros.

    Creo que hasta ahora he podido mantener mi filosofía de posteo y mis políticas de manejo de página de lo cual estoy muy satisfecho. Mis posts nunca han tenido la intención de ofender a nadie, tan solo de narrar situaciones inverosímiles en las caigo debido a mi “buena fortuna”, sin embargo hubo una persona que no estuvo de acuerdo con lo expresado anteriormente y tomó una actitud tonta por la que me vi obligado a tomar cartas en el asunto publicando una historia que no estaba en mis planes.

    Sigo manteniendo mi posición de no publicar la continuación, mi palabra es más importante que un perdedor iracundo.

    Por otro lado, me quedan aproximadamente 18 historias y con eso le pondría fin a “El Espejo Roto”, aunque siempre queda la posibilidad de que vayan apareciendo más historias en el camino, pero lo veo difícil ya que últimamente he dejado de transitar por ese sendero maligno que hace que yo tenga material para escribirles (también llamado vueltazos).

    Yo calculo, según la frecuencia con que escribo, que para mi cumpleaños habré terminado con esta previa del libro que más adelante planeo publicar con la colaboración de El Mediodía, y tengo ya listo el final que dará mucho de que hablar, pero no quiero spoilear así que esperen nomás.

    Por último, los invito a votar por la mejor historia, la que más les haya gustado de entre las últimas 9 que aparecen aquí en la página principal. Pueden hacerlo en los comentarios de este post o en los tags, como uds. gusten.

    Muchas gracias a todos y sigan leyendo.

    miércoles, septiembre 08, 2004

    de cOmo ReCibí una llamada amEnazante por un Sujeto cuyo nombre no diré

    Un día después de haber posteado “de cómo me despidieron por meterle ficha a la hija del jefe”, recibí una llamada de una persona que las veces que me llama es únicamente para pelarme la verga por cojudeces... A esta persona la llamaré “el toleteado” de ahora en adelante.

    Por qué digo que sólo me llama para pelarme la verga por cojudeces? Porque hace ya un par de meses, tal vez un poco más, sucedió lo siguiente:

    Un sábado en la noche, tipo 1:00 am, estaba conectado al messenger lifelessleando y de repente se conectó “la hija del jefe”. Entonces la saludé y le pregunté como así en casa tan temprano, y me respondió que no había hecho nada del otro mundo y que ya estaba de vuelta en su hogar. Ella me preguntó lo mismo y le dije que fue una noche zeta para mí; entonces replicó preguntando como así no me fui de lan y le dije que mi pc ya no lo lograba. Luego de esto se despidió diciendo que se iba a dormir y yo hice lo mismo.

    Una conversación de lo más trivial no les parece??? Pues al parecer no a todos ya que a los 5 minutos de haberme despedido de ella sonó mi cel... Era su pelado, “el toleteado”. Apenas vi el nombre del sujeto en mi cel hice un rápido recorderis de la conversación con la susodicha para estar seguro de no haber dicho nada fuera de lugar como para estar recibiendo una llamada de este sujeto a esas horas de la noche... me di cuenta de que no tenía de que preocuparme y contesté.

    Su llamada fue para pedirme que ya no le hablara a su pelada puesto que ella se sentía incómoda hablando conmigo (un poco inmaduro a mi parecer, pero bueno). Asombrado yo por su pedido le pregunté si había hecho algo malo cuando hablé con ella y me dijo que no, sólo me solicitó que deje de hablar con ella. Le expliqué que mi única intención al conversar con ella ese día, fue hacerla notar que a pesar de lo sucedido (tratar de meterle ficha, no lograrlo, y luego amarrarse con uno de mis amigos fue lo que sucedió) todo estaba bien entre ella y yo.

    Me dijo que él sabía que no dije nada malo pero insistió en su pedido, lo que me molestó por sobremanera, porque a pesar de que tuve que comer un poco de mierda viendo a la man por la que me botaron del trabajo amarrarse con un amigo al cual yo mismo le conté que me gustaba y del que yo siempre sospeché que sentía lo mismo pero cuando le preguntaba se me hacía el cojudo, le dije que no se preocupe, que no volvería a dirigirle la palabra.

    Esa llamada me indignó, porque me pongo en su lugar y pienso: si mi pelada me llama para quejarse de que acaba de hablar con un tipo con quien se siente incómoda cuando conversan, y que de paso este sujeto es mi amigo, lo que hago es preguntarle: “Bueno pero que te dijo???” Y si no dijo nada malo no estoy muy seguro cuál sería mi posición frente a ella, pero de lo que sí estoy seguro es de que no voy a llamar a mi pana a pelarle la verga para que deje de hablar con ella por nada... y peor a la 1:00am.

    De todas maneras, después de un tiempo decidí no darle tanta importancia a este acontecimiento pues entendí que el problema era que este sujeto no tenía pantalones en su relación (como ocurre con algunos de nosotros) y me quedé pito frío.

    El post de “la hija del jefe” yo tenía pensado publicarlo hace mucho tiempo pero, gracias a una persona que me aconsejó esperar un tiempo prudencial para que “el toleteado” o su pelada no pensarán que lo hacía de picado por su feliz relación, no lo hice y esperé unos meses para hacerlo.

    Como se habrán dado cuenta en el post anterior no le falto el respeto a ella y como es costumbre mía no doy nombres. Lo único que hice fue contar lo sucedido con hechos reales. Por todas estas razones ya expuestas, lo que narraré a continuación hizo que me enfade mucho.

    El día siguiente de la publicación de la historia de “la hija del jefe” me llamó “tolete”.En ese momento lastimosamente estaba en misa y no pude contestarle, tampoco pude devolverle la llamada puesto que inmediatamente después de la misa tuve que salir muy rápidamente hacia el anexo del tenis club ya que tenía un partido por el campeonato de fútbol, que vale mencionar quedamos campeones... después de cómo 10 años sin títulos al fin uno, ya hasta me había olvidado como dar la vuelta olímpica... pero bueno eso es otra historia.

    En todo caso nunca hablé con él ese día. Al día siguiente, fui con mis amigos a comer un “abundante”. Nos encontrábamos en el restaurante: “Elboon”, “Cadón”, “El mudo”, “Diego”, “El Décimo” y mi persona. De repente sonó mi celular y era nuevamente ese personaje llamándome. Pedí silencio a mis amigos porque ya sentía la energía negativa proveniente de esa llamada y contesté.

    Lo saludé muy cordial ya que a pesar de lo que intuía yo estaba tranquilo pues no había hecho nada malo. Después de saludarnos lo noté a él muy contrariado y con la respiración un poco acelerada dando indicios de que se encontraba muy molesto.

    Me dijo que cuando me llamó por primera vez estaba muy cabreado por el post, tanto así que quería maltratarme (por así decirlo) y que ahora estaba más calmado pero que le arrechó lo que escribí y que no quería que le falte el respeto a su pelada.

    Le pregunté, muy calmado yo aún, en qué momento le falté el respeto a ella en mi post. Me contestó que no lo había hecho, así que inmediatamente le repliqué, ya más molesto, que para qué me llamaba si en mi página ni doy nombres, ni miento, ni soy grosero o irrespetuoso.

    Me dijo que habían comentarios ofensivos hacia ella en la página y que era mi culpa porque gracias a mis “historias fantasiosas” (que de fantasiosas no tienen nada cabe mencionar) la gente se expresaba así de ella. Cabe recalcar que antes de hablar con él, yo tuve que quebrantar una de las políticas de mi página al editar un comentario, cosa que me prometí nunca haría. Edité el comentario en que uno de mis amigos se expresa de manera muy grosera hacia ella ya que me lo pidió porque recapacitó y quiso enmendar.

    Volviendo a la conversación, en ese momento me arreché y lo mandé a la verga porque conmigo no tenía que hablar, él tenía que dirigirse a la persona que se expresó en forma grosera con su pelada, pero como quien hizo el comentario definitivamente le saca la puta y este sujeto se le ahueva, me llama a mí, a Don Huevas, a pelarle la verga porque a mí sí me puede sacar la puta y no habría tubo que me salve de ello.

    Le aclaré que en mi historia no dice nada fantasioso como él aseveraba, que sólo conté los hechos. Le recordé que antes de que se amarré con “la hija del jefe”, él también estaba de acuerdo con que mi relato no tenía nada de loco, y con que lo que hicieron conmigo en esa compañía fue hecho verga... me lo dijo a mí... Sólo que ahora las cosas cambiaban porque la causal de mi despido era ahora su novia.

    Luego de esto me preguntó con quién estaba. Le contesté que con mis amigos y se los nombré uno por uno. Entonces me dijo: “Ahh, osea que te estás tirando a chepito porque están tus amiguitos ahí?” Durante un segundo esbocé una leve sonrisa ante tal irrisoria aseveración y le remarqué que así estuviera solo hubiera estado diciéndole lo mismo.

    Después de esto me señaló que había visto que mis intenciones eran publicar una continuación a la historia... Le respondí que estaba en lo correcto, así que me ordenó que no lo hiciera. Yo solo le di el mejor consejo para que no se amargue: “Si no te gustan mis historias, no las leas. Es mi página , yo escribo lo que me dé la gana, y siempre lo hago sin agredir a nadie y sin dar nombres. Si te molesta lo que escribo pues que pena.”

    Se tomó un respiro y rectificó. Ahora me pidió de favor que no publicara la continuación. Ante esta actitud me porté más sereno y accedí diciéndole que lo pensaría. Pero cuando escuchó que tan solo lo pensaría retomó su actitud amenazante: “A ver a ver a ver...Lo vas a pensar?!?!?!?!”

    Ya en ese momento ya estaba harto de este tipo jodiéndome la existencia así que le dije: “Ok, te doy mi palabra de que no voy a publicar la continuación. Feliz??? Ya no me jodas más.”Antes de colgar dijo: “Sólo te voy a decir una cosa David, cuídate. Espero que estas pendejadas que haces no te reboten algún día.” Pues definitivamente este sujeto no se ha dado cuenta de que más rebotado no puedo estar.

    Esto fue lo que vagamente recuerdo de esa conversación telefónica que sostuvimos ese día. Puede que haya ciertas cosas que haya olvidado, pero la esencia de la conversación está plasmada aquí.

    Por último, pido disculpas a mis lectores ya que a pesar de haber ganado el poll como lo muestra la gráfica, no publicaré la continuación de la historia puesto que di mi palabra; no importan las circunstancias ante las que lo hice, lo único que interesa es que para mí, mi palabra vale mucho y no puedo quebrantarla.

    *Los resultados aquí mostrados no son veraces puesto que un mismo sujeto voto cerca de 20 veces por la opción NO.

    lunes, agosto 16, 2004

    de COmo me DEspidieron por METerle ficha a “la hija del jefe”

    Un par de semanas después de haberme quedado ruco manejando y casi matarme, recibí la llamada de un buen pana preguntándome si estaba en la necesidad de un empleo, a lo que yo asentí por supuesto, estaba endeudado hasta el pescuezo en ese momento con mi familia después de mi gran hazaña con el subaru.

    La posición para la cual iba a aplicar era asistente de vicepresidencia de la compañía (una compañía bastante grande e importante), puesto que mi pana había ocupado al entrar y en el que aprendió mucho. Me dijo que me quedara tranquilo que con su recomendación era más que suficiente para que me aceptaran en la compañía.

    Así que tan solo me presenté a la entrevista, y con tan solo cruzar un par de palabras con el vicepresidente de la misma (quién sería mi jefe más adelante) supe que era un hombre muy inteligente y conocedor del medio en el que se maneja, y que con él aprendería mucho, así que el sueldo que iba a percibir era lo de menos.

    Me decidí y acepté el empleo, y una semana después ya estaba laburando. Recuerdo que en mi 1er día al llegar tenía que esperar a que llegara mi jefe para comunicarle que había aceptado el empleo y para preguntarle cuando podía empezar. En ese lapso de tiempo hubo algo que me inquietó... o mejor dicho alguien.

    Mientras estaba sentado en la recepción esperándolo, una chica de aspecto muy juvenil y de vestimenta casual, a diferencia de las demás quienes vestían el uniforme de la compañía, llamó mi atención. Inmediatamente decidí indagar más sobre ella.

    En el transcurso de mi 1era semana me hice de muchos amigos en la compañía, lo que no fue nada difícil gracias a mi muy simpática personalidad (modestia aparte). Le pregunté a una de las secretarias quién era esa chica y oh sorpresa.... era la hija del duro... del presidente de la empresa.

    Como en mis 1eras semanas mi jefe me tenía rotando de departamento en departamento para que fuera conociendo cada una de las facetas de la empresa, tuve la suerte de estar un tiempo en el departamento de finanzas donde se desempeñaba ella y así pude conocerla y nos hicimos buenos amigos. En este tiempo que estuve con ella me contó que mi jefe, el vicepresidente de la compañía, era su tío... qué loco!!!

    Ya tenía un mes trabajando y cuando por fin iba a comenzar a desempeñar mis verdaderas funciones una vez terminada la etapa de inducción sucedió un imprevisto en el departamento de importaciones... se despidió a la encargada y para ocupar provisionalmente la vacante, mi jefe designó a una chica que hasta ese momento era la asistente de la encargada de importaciones, y nos puso a mí, a su sobrina y a la encargada de las cobranzas a colaborarle.

    Yo no tenía ningún problema con esto puesto que me permitía pasar más tiempo con “la hija del jefe” y así agarramos más confianza entre nosotros, tanto así que un día ya era muy tarde en la noche y no tenía como irme y ella me dio un aventón... solos los 2 en su vehículo ante la mirada de los demás empleados. Este fue un hecho que más adelante me costaría muy caro.

    Tiempo después, decidí ir un sábado a la oficina para adelantar algo del trabajo que me había quedado pendiente esa semana y qué coincidencia!!... ella también tuvo que ir. Nos encontrábamos los 2 prácticamente solos en la oficina, pero no quise hacer ningún move porque por más que me gustara, aún sabía que eso no era ético... éramos compañeros de trabajo.

    De esa misma manera coincidimos otros sábados en la oficina, pero todo tranqui, hasta que en uno de esos sábados sucedió algo que no estaba previsto. Yo me encontraba en el departamento de importaciones imprimiendo unos mails cuando sentí que alguien me miraba y al darme vuelta vi a su padre, el dueño de la empresa, salir de la habitación y dirigirse a la oficina donde se encontraba su hija.

    No le di importancia a esto puesto que yo estaba haciendo mi trabajo, y ni siquiera es que nos encontró juntos en la misma habitación como para ponerse a pensar en una situación poco profesional... ella estaba por otro lado desempeñando también sus labores. Pero lo que no sabía fue que en ese momento inició la crónica de un despido anunciado... el mío.

    Ese lunes (2 días después) sucedió algo insólito. Yo llegué un poco tarde ese día y no me enteré de lo que había ocurrido muy temprano en la mañana hasta un par de horas después, cuando muy sorprendido recibí una llamada del guardia de la garita inquiriéndome sobre los sábados que había asistido a trabajar. Me pareció muy extraño esto por lo que le pregunté a una compañera que ya tenía mucho tiempo laborando ahí si esto era algo normal, a lo que me respondió que no.

    Yo muy ingenuamente pensé que este cuestionamiento era para acreditarme ese tiempo extra laborado a mi sueldo. Pero luego me contó una de mis compañeras que muy temprano en la mañana se habían reunido mi jefe con “el duro” (a.k.a. el tío y el papá de la susodicha) a puerta cerrada, y que al salir “el duro” se había acercado a la secretaria de mi jefe y le ordenó que averiguara con el guardia de la garita mis asistencias sabatinas a la compañía.

    Yo ya intuía que algo muy turbio estaba sucediendo, pero me decía a mi mismo que tan solo estaba siendo paranoico. Pero esa semana ocurrió algo más... “el duro” ordenó acoplar una habitación que hacía las veces de bodega hasta ese entonces, para que ella cogiera sus cosas y se trasladara a esta, en la que estaría sola y a puerta cerrada. Ya era viernes de esa semana y ella aún no se cambiaba, por lo que “el duro” muy molesto le ordenó a mi jefe que la traslade en ese momento a su nueva oficina donde permanecería alejada del mundo real... y también de mi.

    Esa misma semana ocurrió otra cosa. Un día estábamos de lo más entretenidos conversando ella y yo, ella de espaladas a la puerta y yo dándole el frente, cuando de repente entró su papá y al vernos la llamó y se la llevó a su oficina. Al regresar ella me increpó que por qué no le avisé que su papá estaba detrás de ella mientras hablábamos... le dije que fue tan rápido que no hubo chance a nada.

    A la siguiente semana sucedió algo con una carga y tenía que entregarle un documento a ella para que lo revise, pero cuando quise entrar en su oficina para entregárselo, me fue impedida la entrada por mi jefe diciéndome: “deja nomás que yo se lo doy”. Muy raro esto porque él estaba ocupado con otras cosas ese momento, pero dejó de hacer lo que hacía para entregarle ese papel a su sobrina... algo que fácilmente pude hacer yo.

    También en esos días me contó una de las chicas que mientras estaba en la oficina de “la hija del jefe” revisando unos papeles con ella, de la nada aparecía “el duro” abriendo la puerta muy sigilosamente como para tratar de sorprender a alguien ahí y se pegaba su chequeadita.

    Una semana después mi jefe me invitó a su despacho y hablamos a puerta cerrada sobre una propuesta que me tenía. Me dijo que ya tenía un mes en la parte de importaciones y que él no me contrató para eso, que tenía cosas más importantes en mente para mí.

    Entonces me propuso mandarme a la sucursal de Nicaragua a resolverle todos los problemas que tenía por un plazo no menor a un año. Me dio un discursazo sobre lo importante que sería para mí aceptar esa propuesta y todos los beneficios que conllevaría esa decisión: un aumento de salario, porcentaje de las utilidades de la misma, y a mi retorno cosas más grandes para mi... algo muy tentador pero a la vez me pareció muy extraño que esta gran oportunidad y responsabilidad se la estén ofreciendo a un peladito de 21 años que apenas lleva 3 meses trabajando para ellos.

    También me dijo que de no aceptar la propuesta la otra opción que tenía para mí era enviarme a una división aislada completamente de las demás divisiones de la empresa, es decir, más claro no podía ser el mensaje... te quiero lejos de esta niña.

    Al parecer su papá estaba dispuesto a enviarme a otro país, costearme mis gastos e incluso darme una tajada de sus utilidades tan sólo para que yo no esté cerca de su niña.

    Yo le dije a mi jefe que lo tenía que pensar bien y me dijo que no había problema pero que necesitaba una respuesta para mañana. Esa noche no podía creer lo que estaba pasando... el dueño de la compañía había resultado ser un padre muy celoso con su hija capaz de mandarme a otro país para alejarme de ella, sin embargo la propuesta era tentadora, pero habían muchos otros aspectos de mi vida en ese momento que inclinaban la balanza para que me quede.

    Al día siguiente fui donde mi jefe a decirle que quería hablar con él sobre su propuesta ya más a fondo porque al parecer mi decisión iba a ser la de aceptarla. El muy entusiasmado me dijo que lo vaya a buscar después de almuerzo, que hasta eso él iba a hablar con “el duro” para ya dejar en claro todos los términos de mi traslado.

    De todas maneras me ordenó que, hasta que eso ocurra, coja mis cosas y me cambie a la división aislada, porque ya no me quería ver en importaciones. Así que lo hice y me cambié.

    En mi nueva división estaba mi amigo, el que me recomendó. El era el subgerente de la misma. Ahí me quedé laborando y le comenté sobre la propuesta y sobre lo que yo pensaba era el motivo de la misma. El se mostró incrédulo ante mis aseveraciones y más bien me refutó.

    Cuando terminó la hora del almuerzo apareció mi jefe en mi nueva división, con cara de amargura me llamó y me dijo que lo acompañara a su oficina. Al entrar cerró la puerta, se sentó, cogió aire y me dijo: “Lo siento pero tengo que sacarte de la compañía”.

    No me dio una explicación, se excusó diciendo que no tenía tiempo pues tenía que viajar de inmediato a Nicaragua, sólo me dijo que las razones de mi salida no eran profesionales sino personales y que me las explicaría otro día más calmados y tomando una taza de café. Yo lo entendí y no puse objeción alguna pues sabía que él no tenía la culpa. Sus palabras fueron muy claras: “TENGO que sacarte...” La única persona que podía hacer que el vicepresidente TENGA que hacer algo era el presidente.

    Me botaron como a perro y nadie entendía lo que pasó, excepto yo. Le conté a mi amigo lo ocurrido y estaba atónito, pero no creía que la razón era esta niña, hasta que le conté el episodio del aventón en su vehículo y ahí todo tuvo sentido. Me dijo que definitivamente alguien muy envidioso debió irle con el chisme al veterano y por eso las actitudes raras de éste y los hechos ya narrados.

    Dos semanas después aparecí nuevamente en la oficina por mi liquidación, pero más que nada por la explicación que mi ex-jefe me debía. Al reunirme con él me dijo que la razón de mi salida era muy sencilla... la compañía debía recortar personal porque estaba perdiendo mucha plata, y “el duro” le había encargado resolver ese asunto hace ya algunas semanas y él simplemente se olvidó. Cuando “el duro” le preguntó si ya había resuelto el problema, mi jefe le dijo que no y “el duro” le pidió una acción inmediata... le ordenó que me saque a mí.

    A eso se refería cuando me dijo que las razones fueron personales (sí, como no). Recorte de personal??? My ass... Después de que me contrataron a mí se hizo lo mismo con 3 personas más, incluso una chica que apenas llevaba 2 días en la empresa y en la misma posición donde yo estuve, en importaciones.

    Tiempo después me enteré que al único cojudazo que recortaron fue a mí, y con eso se resolvieron todos los inconvenientes de orden financiero de la empresa, tanto así que siguieron contratando gente... al parecer el sacar de los gastos mi jugoso sueldo de 200 dólar hizo que la empresa solucionara todos sus problemas monetarios y entrara en un periodo de bondad económica.

    Disculpen la extensión de la historia pero no podía omitir detalles... Aún queda por narrar lo ocurrido con la chica después de mi despido intempestivo, pero eso es otra historia... una más corta.

    Continuará...

    domingo, agosto 01, 2004

    De como perdí mi flor

    Tenía pensado publicar otra historia, pero me siento impulsado a redactar la siguiente debido a los actuales sucesos de mi vida .

    Desde hace algún tiempo yo he tenido severos problemas de orden gástrico. Yo era de los que pasaba una hora metido en el baño tratando de evacuar, a veces más. Pero la verdad es que desde muy joven yo me “tomaba mi tiempo” cuando me encontraba en estas lides...

    Supongo que la gran mayoría alguna vez ha puesto en práctica el hecho de que cuando uno va a pegarse su respectivo cague, se acostumbra llevar un material de lectura para no aburrirse... Pues bueno, yo era de los que se llevaba la tele al baño, con VHS y Super Nintendo incluido.

    Recuerdo que cuando vivía en mi casa del sur, el adecuamiento de mi cuarto era tal, que simplificaba mi tarea de ir al baño y no perderme alguna película interesante, un partido de fútbol, y muchas veces continuar con un juego tan bueno en el que uno no se podía dar el lujo de perder valiosísimos minutos de juego tan sólo por algo tan ordinario como ir al baño. A veces estas tandas de juego duraban hasta 3 horas y al salir mi trasero ya había adoptado una nueva forma... no tengo ni que decirles cual.

    Eso es para que tengan una idea más o menos de la relación que llevamos el excusado y yo desde hace mucho tiempo.

    Hace un par de años mis trastornos estomacales se agudizaron. Tenía una gastritis insoportable, mi estómago ardía mucho todas las mañanas, peor aún si casi no desayunaba nunca. Luego se complicaron aún más las cosas cuando para colmo de males apareció en mi maltrecha anatomía una colitis, lo que dificultaba aún más mi periodo de evacuación.

    Fui donde un médico para realizarme los chequeos respectivos y después de hacerme unos exámenes no encontraron nada. Cuando los médicos no encuentran una respuesta para el mal del cual aquejas por lo general salen con la siguiente respuesta: “su problema es psicológico, debe andar muy estresado”. Pero yo no andaba nada estresado, no tenía por qué; mi familia era muy estable, problemas económicos serios no habían, en la u me iba muy bien, en ese tiempo no andaba perro por nadie, tenía amigos con los cuales salía bastante, en fin, stress dónde???

    Entonces el doc sugirió hacerme un enema de bario para estar seguros de que no había nada en mi organismo que estuviera ocasionando mis males. Yo no tenía ni idea de lo que me estaba hablando en ese momento, luego él me instruyó. Me dijo que el examen consistía en introducirme un químico (el bario) para que al hacerme una radiografía, este químico mostrara mis órganos.

    Según esta descripción del proceso yo decía papel, es relajado. Así que fui a la clínica a pedir cita para hacerme el examen y me dieron para 2 días después. Para hacerme este enema de bario tenía que prepararme durante 2 días de la siguiente manera: El 1er día debía someterme a una dieta blanda de pollito y sopita, mientras el 2do día harto líquido y tenía que tomarme 2 frascos disueltos en agua de COLAX (un nombre que nunca olvidaré). Ese 2do día ha sido uno de los más espantosos de toda mi vida. De las 18 horas que permanecí despierto ese día me pasé sentado en mi trono unas 12 sin exagerar, soportando los más dolorosos retortijones jamás imaginados.

    Al llegar al día del examen iba con la mentalidad de que después de lo de ayer lo de hoy iba a ser papelito... Una vez más QUE EQUIVOCADO ESTABA...

    Recuerdo que mi papá me acompañó ese día, era muy temprano en la mañana y yo en ayunas. Entré en la sala y a mi papá le ordenaron esperar afuera (tal vez porque sabían lo que se me venía y querían evitarle a mi papá las crudas imágenes de mi tortura venidera).

    Hasta ese momento yo muy inocente creía que el bario me lo introducirían por la boca. Pero una vez adentro, un médico me ordenó bajarme los pantalones y ponerme boca abajo sobre una mesa de metal dejando al descubierto mi trasero y acabando con mi inocencia.

    Apareció entonces una enfermera (que ni siquiera lo lograba) con una manguerita de color blanco y con una frase nada tranquilizadora: “Relájate”. No me dio tiempo ni para coger aire cuando ya tenía la manguera introducida en mi trasero. Se mantuvo ahí durante unos 35 segundos.

    Luego continuó introduciéndola mientras la mesa donde estaba se ponía vertical y luego horizontal nuevamente, todo el tiempo conmigo en ella y la manguera dentro de mí, y a la vez la enfermera me pedía que me moviera para un lado, luego para el otro... yo sólo me mordía la lengua para no gritarle: “Eso trato chuchaetumadre pero comprenderás que es un poco difícil teniendo una manguera metida en el culo no?!?!?!”

    Una vez que la manguera había sido introducida en toda su extensión, y después de haberme mareado con todas las vueltas de la mesa puta esa, me sellaron la manguera a mi trasero con un tape y comenzaron a bombear el bario a mi organismo. Fue una sensación espantosa... fue como si me dieran ganas de pegarme un gueca pero no tenía que cagar puesto que el colax ya había hecho lo suyo el día anterior.

    Tuve que mantenerme con el bario dentro durante unos 30 segundos a un minuto mientras me tomaban la radiografía. Ya tomada la misma iniciaron el proceso de succión del bario extrayéndolo de mi organismo, luego cortaron el tape y comenzaron a retirar, del mismo modo que la introdujeron, la manguera.

    Una vez fuera sentí una gran sensación de alivio... había aguantado como todo un varoncito, pero esa enfermera perra no me dio ni siquiera un segundo de descanso cuando vino con alcohol a sacar lo que quedaba de tape en mi trasero. Para los que no saben, mi trasero es muy velludo y arrancar cinta adhesiva del mismo es un proceso muy doloroso.

    Bueno luego de todo este suplicio que debió durar un aproximado de 30 minutos, al salir mi papá me preguntó: “cómo te fue viejo?” Yo sólo le contesté: “Mejor no preguntes” y salí de la clínica con la cabeza gacha y sintiéndome sucio... ese día había perdido ese brillito característico en mis ojos... perdí mi flor.

    sábado, julio 17, 2004

    De como tres no fueron multitud

    Esto es dañadísimo!! Estas cosas sólo las leería en la página del manaba o las vería en una de tantas películas porno... pero nunca pensé que las podría vivir y peor aquí en esta sociedad; si había alguna posibilidad de experimentar con esto definitivamente tendría que ser en una sociedad como la gringa donde el estado es de demencia absoluta.

    Una de esas tantas noches en que uno se aventura por la ciudad buscando encontrar una persona del sexo opuesto (y en ocasiones del mismo dependiendo de la orientación sexual del mismo) con quien disfrutar una agradable velada (mejor conocido como revolear), me encontraba yo casi a las 2:30 am... para variar solo, en mi vehículo de la perdición.

    Recorrí las zonas más propensas para cumplir con mi objetivo: Fizz, piraña mall (Kennedy mall para los que se hacen los desentendidos), Picasso, la herradura, y no podia faltar el sector de San Pablo y la isla.

    Los resultados de la 1era tanda de vueltas no eran los deseados. El punto se lo veía lejano aquella noche y al parecer iba a retornar a mi humilde morada sin cumplir con las expectativas puestas al inicio de la misma. Pero por suerte no soy como muchos de mis amigos que se rinden ante la más pequeña señal de derrota... Yo soy perseverante, y esa cualidad ha sido vital para la mayoría de historias que he vivido (aunque más bien debería llamarlo no saber cuando irme a dormir).

    Ya eran casi las 4 am y las posibilidades de punto iban mermando cada vez más. Ya había tratado varias veces con todos los sitios vueltísticos. Así que decidí dar una última pasadita por uno de ellos antes de dar la noche por terminada. Escogí como última parada Fizz.

    Casi no quedaba nadie, sólo un conglomerado de taxis que impedían la labor de los entusiastas como yo. De repente una visión atrajo mi atención. Era un par de morenas que no estaban tan mal. Se dirigían en sentido contrario por la Fco. de Orellana en la cuadra de Fizz, por lo que tuve que dar la vuelta para interceptarlas en la otra cuadra.

    Me detuve en la calle perpendicular a la Orellana e hice como que estaba mandando un mensaje desde mi cel, mientras ellas cruzaban delante de mí. Ellas no eran ningunas cojudas y sabían cuales eran mis intenciones.

    No tuve que decirles nada, sólo las miré fijamente a ambas y una de ellas (la que estaba más buena que después resultaría ser la más loca) se me acercó y me preguntó en qué me hallaba. Yo le contesté que nada en especial, le pregunté lo mismo a ella y me dijo que quería irse a su casa y me preguntó si podía dejarla más allá para que coja carro. Por supuesto le dije que claro y las invité a subir, cómo iba yo a dejar a 2 señoritas abandonadas a altas horas de la noche sin tener cómo regresar a su vivienda.

    Ya en el vehículo me dirigí a la Av. de las Américas como ellas me lo pidieron. En el trayecto ellas me preguntaron si tenía enamorada y les contesté que no e inmediatamente replicaron: “no te creo, como un chico tan guapo como tú no va a tener enamorada.” Veía que las cosas iban bien así que les propuse irnos a chupar o a hacer otra cosa antes de ir a dejarlas... Ellas me dijeron que bueno.

    No tenía idea adónde ir, ya era muy tarde, pero esa noche tuve tanta suerte que no tuve que esforzarme absolutamente nada para conseguir mi propósito... parecía que algo superior me estaba recompensando merced a tanta perseverancia demostrada a lo largo de los años, era como si me estuviera diciendo “tan sólo relájate que yo hago el resto”.

    De repente la más buena dijo: “Tengo calor” y acto seguido procedió a quitarse la blusa quedando en sostén, mientras su amiga sólo atinaba a taparse la cara de la vergüenza mientras decía: “Siempre me haces lo mismo”.

    Obviamente después de esto ya sabía que estaba del otro lado, pero aún así ese ser superior se congració aún más conmigo. Yo después de ese peculiar hecho no pensé que las cosas se pudieran poner más sencillas que como se me habían dado. Pues me equivoqué.

    Les pregunté adónde vamos y ellas me dijeron lo siguiente: “Mira, te vamos a decir la verdad, nosotras queremos culear contigo pero queremos que nos des para el taxi”... No tienen idea lo que esta frase ocasionó en mí... simplemente me perturbó la mente.

    Inmediatamente después de esto me dirigí a un motel céntrico que las dejaría más cerca de ellas de su hogar. Ya en él tuve que meter a escondidas a una de ellas porque de lo contrario me cobrarían un extra. Lastimosamente fracasé en este cometido y me lo cobraron.

    Al llegar a la habitación de este módico hotel procedí a hacer el pedido de los profilácticos, elemento vital en la trama de esta noche, y con los mismos el valor a cancelar fue de aproximadamente 15 dólar... Barato.

    Luego yo, muy novato en este tipo de situaciones, me recosté en la cama esperando a ver cuál sería el siguiente paso de mis acompañantes. Ellas se quedaron en prendas menores al igual que yo y comenzó el jueguito.

    No quiero entrar en temas sexuales porque ese tipo de narraciones le corresponde a una página de las características del manaba, pero les diré en resumen lo que sucedió:

    Jugamos un rato los 3, luego ellas decidieron turnarse una a la vez con este macho seductor. Primero fue la más loca... Qué dañada que fue!! Estuvimos haciéndolo un aproximado de 25 a 30 minutos sin que yo logrará llegar al éxtasis (no al motel, a la situación), y como ella estaba agotada, al igual que yo, decidió operar una variante en el equipo y, cual Bolillo llamando a sus pupilos pa´l cambio dijo: “María, venga pa ca”

    Se hizo la modificación pero mi estado físico en ese momento era deplorable, así que le dije que ella se tirara el equipo al hombro. Y ella, que parecía la más tímida, terminó siendo una MAESTRA en la cama. Se movía como los dioses, pero para mala fortuna de ella estaba conmigo... el que nunca termina.

    Hizo el gasto durante una media hora más pero sin éxito. Después de esto yo ya había recobrado algo de mi paupérrimo estado físico, así que decidí implementar el resto de mis energías para el acto final de la noche.

    Tratamos una posición nueva, al menos para mí, para ver si con eso lo lograba. Era una posición muy agotadora pero esta característica se complementaba con lo dañada que era, y hubo un momento en que parecía que lo lograría... pero quedó en eso.

    Después de tanto grito de ella me preguntó: “Ya?” Yo sólo puse mi carita de “yo no fui” y no le dije nada. Ya estaba muy agotado como para intentar otra cosa, aparte de que era muy tarde.

    Nos vestimos, cancelé el hotel, les di “10 latas” para el taxi (en realidad fue un billete de 5 hecho bulto para que no notaran la denominación del mismo) y apenas se bajaron del auto emprendí veloz carrera de regreso a mi hogar antes de que saliera el sol... ya cuando sale el sol sabes que estás llegando tarde.

    domingo, julio 04, 2004

    De como fui basureado

    Era el año 2000, acababa de graduarme y como la carrera que quería seguir era economía decidí entrar a la ESPOL que es una de las mejores en ese ámbito.

    En el pre-universitario me fue muy bien, pasé con excelentes notas e ingresé a la u. Estaba emocionado por iniciar esta nueva etapa de mi vida y conocer gente nueva, finalmente después de 6 largos años de estar en un salón de clases rodeado de puras pichas por fin iban a haber locus (aunque la ESPOL no se caracteriza precisamente por esta faceta, pero algo es algo).

    Muchos panas también entraron a la ESPOL a estudiar economía: “Calo”, “Toleteado”, “Algay”, “Simplón”, “Nano”, “Fre”, etc... por lo que se nos hizo papel hacernos panas de la people en la u ya que éramos un grupo grande :“Gary Coleman”, “Villavicencio”, “el chino Paul”, fueron algunas de las nuevas adquisiciones de panas.

    Y después de conocer panas la siguiente tarea era conocer culos, así que había que ponerse once con los puestos que se cogía en clase para ubicarse de manera estratégica dando la oportunidad de meterle ficha a alguna man.

    Las peladas que lo lograban eran escasas, pero de las que se encontraban en este selecto grupo algunas lo re-contra-lograban, para muestra 2 botones (para los que se les haga el recuerdo por supuesto): “la mejor de la ESPOL” a.k.a. “la Gonzáles”, “la Vaca”, y esta que en realidad no lo logra pero sólo para joder a “Calo” un ratito... “La Guerrillera”.

    Bueno, un buen día yo me senté detrás de una man rica a la que llamaré “la que me basureó”. Ella no es muy guapa de cara pero tiene cuerpazo... a mi criterio. Yo sabía quién era ella porque era pana de mi primo pero según yo ella no me conocía, pero ese día de repente se viró y me dijo: “Tú eres el primo de W... no?” y de ahí nos pusimos a conversar y nos hicimos medio panas.

    Lastimosamente ni siquiera pude sacar el fichero puesto que a uno de mis panas le gustó la man y al parecer a la man también le gustaba él. Al poco tiempo se amarraron y duraron mucho tiempo así.

    Pero esa no es la historia que nos trae a este peculiar relato. Al poco tiempo de sucedido esto algo cambió. De repente esta perdedora comenzó a pelarme la verga sin que yo le haya dado la confianza... Creo yo que como ella veía que mis panas me jodían, y ella también se sentía parte del grupo por ser la pelada de mi pana, comenzó a hacerlo. Mis panas pueden joderme porque tenemos la suficiente confianza para hacerlo después de haber estado juntos 6 años en el colegio, no una cojudita a la que recién conozco y no le puedo decir nada porque es mujer y peor aún la pelada de un pana.

    Joda iba joda venía de su parte hacia mí y mi paciencia se iba acabando. Una semana antes del suceso yo le pedí a “Algay” que me prestara un cuaderno para ponerme al día en una materia que no había copiado es mierda. El muy amable me lo prestó al inicio de la última hora de clases y lo guardé en mi mochila.

    Antes de finalizar la hora un pana me pidió ese cuaderno porque quería apuntar un deber y se lo di. Yo olvidé ese pequeño detalle y nunca se lo pedi ya que pensaba que lo tenía guardado aún en mi maleta. El también olvido devolvérmelo y lo dejó bajo su banca. Pudo haber ocurrido un desastre de no ser por una “buena compañera” que estuvo atenta al desarrollo de todos estos acontecimientos, de manera desinteresada guiño guiño.

    Como era costumbre nos reunimos en el parqueadero después de las clases para conversar un momento antes de partir cada uno a sus respectivos hogares. De repente aparece “la que me basureó” y se dirige a “Algay” con el siguiente petitorio: “Préstame tu cuaderno de ...... para ver algo”. A lo que él le contesta que lo tenía yo. Ella se dirige hacia mí en cierto tono malicioso: “Tú tienes el cuaderno de Algay???” Le contesté de manera cortante: “Sí”. Ella insiste con el mismo tono: “Estás seguro???” Le respondí con mirada desafiante: “100%”.

    Acto seguido a mi respuesta ella, muy sistemáticamente, agarra su maleta, la abre, y saca de ella un cuaderno... Sí... era el que me había prestado “Algay”. El, incrédulo ante la situación, le agradece efusivamente a ella por recuperar su cuaderno mientras yo le ofrecía mis disculpas a él por lo ocurrido tratando de explicarle lo que sucedió ante las fuertes carcajadas de mis compañeros por lo mal que me había hecho quedar esta “buena compañera”. Ella al retirarse hacia su vehículo emite una risa burlona al pasar a mi lado en un tono muy bajo de manera que únicamente yo lo pude escuchar. Mi paciencia estaba al límite.

    Una semana después estábamos en un receso conversando fuera de la clase “Algay” y mi persona. De repente se acerca “la que me basureó” y le pregunta algo a él. Yo miré para otro lado y me desentendí de su conversación. No recuerdo cual fue el tema exactamente, creo que era sobre una lección o examen, pero “Algay” hace un comentario en tono de joda algo así: “ este idiota (refiriéndose a mí) sacó cero en la lección” y comenzó a cagarse de risa e inmediatamente replicó: “Paro Tucán”. Entonces ella le pregunta: “Qué cosa?” El le contesta que obviamente lo de idiota a lo que ella replica: “Ahh yo pensaba que lo otro porque lo de idiota no...” y se fue de la escena.

    Como estaba desentendido de su conversación reaccioné muy tarde y tan solo pude ver la expresión de sorpresa en la cara de “Algay” por la respuesta de ella y le pregunté a él qué fue lo que dijo y me contó.

    Se había agotado mi paciencia en ese preciso instante. Debía tomar cartas en el asunto. Así que hablé con mi pana, el pelado de ella, para decirle que hablaría con ella porque ya me las tenía peladas para ver cuál era su problema conmigo, a lo que él sólo me pidió que lo hiciera con respeto. Le dije que ok.

    Al día siguiente, al terminar las clases me dirigí hacia ella y en ese momento se encontraba acompañada por “Nano” esperando que la vayan a ver. De la manera más tranquila y correcta le pregunté qué problema tenía conmigo? Ella sólo decía que no quería hablar conmigo mientras miraba para cualquier lado. Así que le pregunté entonces por qué lo de idiota y su respuesta fue: “Porque lo eres”.

    En ese momento sufrí una transformación instantánea, se había acabado el respeto y me convertí en un monstruo. Le dije de todo, nunca la insulté, pero fui muy duro con ella, le saqué en cara ignorancias que ella había dicho y hecho para demostrarle que si había un idiota definitivamente no era yo. El único epíteto del cual me arrepiento de haber usado en su contra fue el de BASURA y agregué que muy pronto mi pana se daría cuenta de esto y la dejaría. Ella no atinó a contestar de manera inteligente a ninguno de los argumentos que presenté en la discusión por lo que me cansé de este monólogo y le dije que dejara de pelarme la v... (de manera correcta por supuesto no con estas palabras) y me la saqué.

    Al calmarme analicé mi conducta y mi actuación y supe que había obrado mal, pero ella me provocó. En la noche recibí una súbita visita de mi pana, el pelado de la man, para mandarme a la verga por lo que hice. Yo le dije que me disculpara pero perdí los libros cuando me volvió a decir idiota y que si deseaba mañana mismo le pedía disculpas a ella. El sólo me dijo que me disculpe con ella y que nunca más le vuelva a dirigir la palabra a su pelada, a lo que yo le dije que estaba bien pero que procure que ella tampoco lo haga conmigo.

    Cumplí con mi palabra y a la mañana siguiente le pedí disculpas a la man delante de su pelado pero ella se negó a aceptarlas así que me fui nomás, yo había cumplido con mi parte, era su problema si las aceptaba o no.

    Cuando terminó la última clase del día todos, como es normal, salimos del salón pero noté algo raro, ella no se movía de su puesto como esperando a que yo saliera para hacerlo. Había algo más extraño en todo esto, ella misteriosamente ese día había llevado un termo (primera vez que lo hacía) pero no reparé en esto hasta después.

    Me dirigía hacia el vehículo de uno de los muchachos con el que me iba a caleta, cuando comencé a escuchar el sonido de sus tacos detrás de mí, cada vez más entrecortado el espacio entre cada sonido y cada vez más cerca, pero no me daba vuelta porque ya no quería saber nada más con ella y dejar este asunto en el pasado. Pero ya un momento estaba tan cerca que tuve que virarme para ver qué carajo quería y fue ese el momento...

    No atiné a esquivar una masa de bazofia ( sí, así es, bazofia) que ella con mucho ahínco había preparado especialmente para mí. La masa contenía los siguientes ingredientes: plátano podrido, muchos vegetales podridos entre ellos lechugas, tomates, etc, un líquido que parecía jugo de naranja podrida también, en fin, muchas cosas desagradables que ya no recuerdo. Me bañó completamente con esa masa y me dijo unas palabras muy memorables, algo como que “la basura se junta con la basura, por lo que tú eres la basura... bla bla bla” parecía un argumento de una niña de escuela por lo que ni bola le paré. Todo esto ante la mirada atónita de todos mis compañeros que no alcanzaban a comprender lo que estaba sucediendo.

    No tuve reacción alguna ante este hecho, simplemente lo dejé pasar y nunca más crucé palabra con ninguno de los 2, ni con ella ni con su pelado. Aquel día si que fui basureado, tuve que bañarme como 3 veces seguidas para quitarme todo el olor impregnado que había quedado de esa masa y la ropa que usé el día del siniestro no la volví a usar...

    sábado, junio 26, 2004

    De como fui víctima de la BANANA MORTAL

    Yo a veces pienso que en algún momento se me acabarán las historias y que mi blog morirá muy pronto... Que absurdo jajaja!! Si son precisamente esos momentos en que comienzo a recordar historias como la que narraré a continuación:

    Era la temporada playera del 97, la que mis amigos recuerdan como su “temporada magnífica”, para mí tan sólo fue una de tantas, además en esa época yo no existía, sin embargo estaba en todos lados y sin mí muchas de las cosas dañadas de aquella temporada nunca habrían ocurrido... Si o no Elb??? Que loco!!!

    Bueno... recuerdo que para esa temporada mis viejos se rajaron y alquilaron una casa en san lorenzo, cerquita de la Papa Bestia. Ahí llegábamos con mis otros primos y la pasábamos del hp... Recuerdo también que en las noches después de un largo día en la playa nos instalábamos en el cuarto de la tele a ver “la nena”... Que loquísimo!!! La nena la rompía jajaja...

    Un buen día, como era costumbre, fuimos a la playa de Chipipe, al lado del yacht, donde siempre nos ubicábamos. Ahí nos encontramos con mis otros primos, un par de fichas a los que llamaré “Robgran” y “Chispas”. También apareció a unos 3 parasoles de distancia otro personaje al que denominaré “Fucking moran”. Entre todos disfrutamos de una agradable mañana en la playa jugando pelota, jodiendo con la arena, metidos en el mar con los bugui buguis jajaja (morey boogies o bodyboards), etc... en fin estuvo muy divertido.

    De repente a uno de mis fichosos primos se les ocurrió la brillante idea de dar un paseo en la banana, a lo que yo no me negué porque si me atraía la joda de estarse cayendo al agua. El problema de todo esto fue con quienes iría. Mis compañeros de banana fueron mis fichosos primos, “fucking moran”, y otros primos más sanitos...

    Así que cancelamos el valor del paseo al caballero de la banana y nos embarcamos en aquella banana ahora de muy ingrata recordación para mi. Todo comenzó bien, el señor bananero nos llevaba a una módica velocidad en que el paseo se tornaba agradable. De repente uno de mis “primitos” alentó al caballero a que acelere el bote para darle más adrenalina a la locura. El accedió lo que definitivamente hizo más interesante el ride, así como más peligroso.

    Caídas iban, caídas venían, la gran mayoría porque mi primito “Chispas” cada vez que virábamos tenía la excelente idea de sacar su pie de la banana y meterlo al agua con lo que conseguía que nos cayéramos de la misma. Hasta el momento todo era risas y diversión.

    De pronto después de una de las tantas caídas de la banana, al treparnos nuevamente a la misma, mi ubicación fue de lo más privilegiada (guiño guiño), me tocó el puesto del final, justo detrás de “fucking moran”. Ya era la última vuelta, nos había advertido el caballero, así que le dimos la importancia debida a la misma.

    Surcábamos los mares a gran velocidad y como sabíamos que era el final le dijimos que imprima más velocidad... De pronto una vez más mi primito estiró su extremidad inferior izquierda, lo que causó que nos cayéramos de manera estrepitosa al mar, no sin antes tener la fortuna de ver amortiguada mi caída al agua por mi compañero que se situaba delante mío, “fucking moran”, muy amable él...sólo espero que la próxima vez no lo haga con su rodilla sobre mi nariz.

    Por suerte no quedé K.O. después de este incidente, y cuando salí a flote noté que el agua que me rodeaba tenía cierta coloración rojosa que definitivamente no era normal, y aparte me invadía un severo dolor de cabeza, que naturalmente se debió al golpe.

    El caballero, muy preocupado él por mi situación, me instó a rápidamente volver a ubicarme en la banana para poder regresarme a tierra firme y recibir la atención adecuada para mi dolencia... Maricón hp, en vez de treparme al bote, que era lo más apropiado tomando en cuenta que estaba repleto de sangre y muy mareado por el golpe. Si me volvía a caer me iba a la verga y lo mandaba a la reverga... (Disculpen mi léxico)

    Una vez ya de vuelta en la playa me dirigí inmediatamente al parasol donde estaban mis padres y al verme, muy consternados ellos, me preguntaron qué pasó??? A lo que yo sólo decía: “maldita banana”.

    Me llevaron de inmediato al policlínico de la armada donde me acomodaron mi tabique y le dieron sutura a mi herida... muy doloroso el proceso por cierto, cero anestesia. También me enyesaron la ñata y lo tuve que usar durante un mes... Parecía un monstruo con esa pendejada. Lo bueno de eso es que las peladas se me acercaban y decían: “Ohhh pobrecito!!! Pero qué te pasó???” y cuando les contaba lo sucedido me daban mucho cariño jeje...

    Bueno, he ahí lo ocurrido aquella fatídica tarde de temporada... Esa vez sí que aprendí la lección: Podré tirarme de un avión en paracaídas, hacer bungee, ir a los rápidos, comer comida expirada, en fin, toda clase de deportes extremos... pero nunca volveré a treparme a una banana... y mucho menos con mis queridísimos primos y “fucking moran”.

    domingo, junio 20, 2004

    De como mi Playstation hizo debut y despedida el mismo día

    Si mal no recuerdo esta historia data del año 98. Ay!! Qué ilusión la mía cuando mis padres me dieron la noticia de que finalmente decidirían invertir en sana diversión para su hijo y adquirirían un Preisteishon (Playstation), apenitas salidito al mercado.

    Recuerdo que la última consola que tuve hasta ese momento fue el super nintendo, que llenó de muchos momentos priceless e inolvidables mi niñez y preadolescencia... Qué grato es recordar cuando cada vez que nos reuníamos con mis primos, sin importar la ocasión, armábamos un campeonato de super soccer con nuestras propias reglas (jugábamos con la regla de que no se podía aplicar el raje, de lo contrario había que meterse un autogol)... Recuerdo que mi equipo era la azzurra, ese Rocco era un dios!! y por lo general llegaba a la final, unas ganaba y otras no, pero qué diversión que era!!

    La jornada de partidos siempre tenía una duración bastante larga por lo que ya cuando el hambre acechaba llamábamos al 522280 (cinco veintidós dos ocho cero, recuerdan la propaganda de pizza hut para pedir a domicilio?), y pedíamos bajito 2 familiares de jamón y queso con la colosa para acompañar.

    Cómo olvidar también las madrugadas que uno se pasaba en ciertos juegos en los que no existía el password para llegar al nivel en que quedabas y había que amanecerse hasta ganarlo... Cómo hervía ese aparato de tantas horas de uso, jajaja...

    Bueno regresando al tema después de irme por la tangente un momento, mis padres llegaron un buen día con el Preisteishon a caleta. Era novedoso el aparato, uno que estaba acostumbrado a los cartuchos y ahora los juegos venían en sidi (cd)... Aniñado!!

    Entonces ese día llegué al colegio y le di la buena nueva a la people, y les dije para que cayeran a caleta para estrenar mi aparato (cuidadito los mal pensados!!)... Yo para esa época aún vivía en el sur. Invité al team sur, “Jabs” y “Cadón”, al toleteado, a “Calo” y unos otros que ya no se me hace el recuerdo.

    Llegamos después de clases en la buseta, jameamos y nos instalamos en mi cuarto a jugar. Para esto, recién estaba conectando la consola por 1era vez, ni yo la había usado aún.

    Si mal no recuerdo, nos pusimos a jugar FIFA y Soul Calibur que llevaron los muchachos. Ahí con Mitsurugi le di palo a “Calo” y a “Cadón” jajaja, mis perras jajaja. Luego se vino un mini torneo de FIFA y ya pues yo soy medio malo para ese y me dieron la del zorro. También me había venido junto con el PS un demo que estaba buenísimo, con hartos juegos, al que también le dimos buen uso durante la velada jueguística.

    El calor del momento hizo que la gente se volviera loca, y comenzó la huevaa... De repente comenzaron a hacerle rume a uno que no se me hace el recuerdo, y para mala suerte mía (o ya debería decir para suerte mía, porque yo sólo tengo un tipo de suerte, y no es de la buena) mi brand-new consola de entretenimiento, mi estación de juego, mi aparato de 150 dólar (que para esa época era harto billete)!!... estaba debajo de ese desafortunado individuo sobre cuya humanidad yacían unos 6 cuerpos (que estoy casi seguro que era “Cadón” ese desafortunado ya que a él le encantaba hacer de colchón)...

    Yo me encontraba muy hilarante como espectador de los desmanes, hasta que al calmarse todo, uno a uno se iban levantando e iban dejando a mi vista y paciencia un objeto de color grisáceo y de dimensiones parecidas a las de mi aparato, lo que provocó que pasara de la risa a un estado de incredulidad ante la situación...

    Por supuesto, inmediatamente los mandé a la verg... a todos, pero la puteada fue mayor cuando me golpeó una imagen aterradora... Mi demo también estaba debajo de ellos... Terminó rayadísimo, era uno de los mejores demos de toda la historia y apenas pude usufructuar de él durante un par de horas...

    Después de los incidentes traté de hacer uso de mi consola, pero la misma ya no quería loadear, y la única manera de que lo haga era dándole vuelta al aparato, es decir, poniéndolo de cabeza. Yo sí había escuchado de esta sui géneris situación con este modelo, pero a la gente normal le ocurría después de varios meses, no al día de estrenarlo!!! Pero les aseguro que aprendí la lección, aquella vez sí lo hice a diferencia de muchas otras... Nunca más invitar a nadie a jugar con mi nueva consola, al menos hasta darle muy buen uso a la misma.

    De todas maneras poco tiempo después terminé vendiéndolo por un culo jeje, pero por el #1, no la #2, eso fue mucho después...

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