sábado, julio 17, 2004

De como tres no fueron multitud

Esto es dañadísimo!! Estas cosas sólo las leería en la página del manaba o las vería en una de tantas películas porno... pero nunca pensé que las podría vivir y peor aquí en esta sociedad; si había alguna posibilidad de experimentar con esto definitivamente tendría que ser en una sociedad como la gringa donde el estado es de demencia absoluta.

Una de esas tantas noches en que uno se aventura por la ciudad buscando encontrar una persona del sexo opuesto (y en ocasiones del mismo dependiendo de la orientación sexual del mismo) con quien disfrutar una agradable velada (mejor conocido como revolear), me encontraba yo casi a las 2:30 am... para variar solo, en mi vehículo de la perdición.

Recorrí las zonas más propensas para cumplir con mi objetivo: Fizz, piraña mall (Kennedy mall para los que se hacen los desentendidos), Picasso, la herradura, y no podia faltar el sector de San Pablo y la isla.

Los resultados de la 1era tanda de vueltas no eran los deseados. El punto se lo veía lejano aquella noche y al parecer iba a retornar a mi humilde morada sin cumplir con las expectativas puestas al inicio de la misma. Pero por suerte no soy como muchos de mis amigos que se rinden ante la más pequeña señal de derrota... Yo soy perseverante, y esa cualidad ha sido vital para la mayoría de historias que he vivido (aunque más bien debería llamarlo no saber cuando irme a dormir).

Ya eran casi las 4 am y las posibilidades de punto iban mermando cada vez más. Ya había tratado varias veces con todos los sitios vueltísticos. Así que decidí dar una última pasadita por uno de ellos antes de dar la noche por terminada. Escogí como última parada Fizz.

Casi no quedaba nadie, sólo un conglomerado de taxis que impedían la labor de los entusiastas como yo. De repente una visión atrajo mi atención. Era un par de morenas que no estaban tan mal. Se dirigían en sentido contrario por la Fco. de Orellana en la cuadra de Fizz, por lo que tuve que dar la vuelta para interceptarlas en la otra cuadra.

Me detuve en la calle perpendicular a la Orellana e hice como que estaba mandando un mensaje desde mi cel, mientras ellas cruzaban delante de mí. Ellas no eran ningunas cojudas y sabían cuales eran mis intenciones.

No tuve que decirles nada, sólo las miré fijamente a ambas y una de ellas (la que estaba más buena que después resultaría ser la más loca) se me acercó y me preguntó en qué me hallaba. Yo le contesté que nada en especial, le pregunté lo mismo a ella y me dijo que quería irse a su casa y me preguntó si podía dejarla más allá para que coja carro. Por supuesto le dije que claro y las invité a subir, cómo iba yo a dejar a 2 señoritas abandonadas a altas horas de la noche sin tener cómo regresar a su vivienda.

Ya en el vehículo me dirigí a la Av. de las Américas como ellas me lo pidieron. En el trayecto ellas me preguntaron si tenía enamorada y les contesté que no e inmediatamente replicaron: “no te creo, como un chico tan guapo como tú no va a tener enamorada.” Veía que las cosas iban bien así que les propuse irnos a chupar o a hacer otra cosa antes de ir a dejarlas... Ellas me dijeron que bueno.

No tenía idea adónde ir, ya era muy tarde, pero esa noche tuve tanta suerte que no tuve que esforzarme absolutamente nada para conseguir mi propósito... parecía que algo superior me estaba recompensando merced a tanta perseverancia demostrada a lo largo de los años, era como si me estuviera diciendo “tan sólo relájate que yo hago el resto”.

De repente la más buena dijo: “Tengo calor” y acto seguido procedió a quitarse la blusa quedando en sostén, mientras su amiga sólo atinaba a taparse la cara de la vergüenza mientras decía: “Siempre me haces lo mismo”.

Obviamente después de esto ya sabía que estaba del otro lado, pero aún así ese ser superior se congració aún más conmigo. Yo después de ese peculiar hecho no pensé que las cosas se pudieran poner más sencillas que como se me habían dado. Pues me equivoqué.

Les pregunté adónde vamos y ellas me dijeron lo siguiente: “Mira, te vamos a decir la verdad, nosotras queremos culear contigo pero queremos que nos des para el taxi”... No tienen idea lo que esta frase ocasionó en mí... simplemente me perturbó la mente.

Inmediatamente después de esto me dirigí a un motel céntrico que las dejaría más cerca de ellas de su hogar. Ya en él tuve que meter a escondidas a una de ellas porque de lo contrario me cobrarían un extra. Lastimosamente fracasé en este cometido y me lo cobraron.

Al llegar a la habitación de este módico hotel procedí a hacer el pedido de los profilácticos, elemento vital en la trama de esta noche, y con los mismos el valor a cancelar fue de aproximadamente 15 dólar... Barato.

Luego yo, muy novato en este tipo de situaciones, me recosté en la cama esperando a ver cuál sería el siguiente paso de mis acompañantes. Ellas se quedaron en prendas menores al igual que yo y comenzó el jueguito.

No quiero entrar en temas sexuales porque ese tipo de narraciones le corresponde a una página de las características del manaba, pero les diré en resumen lo que sucedió:

Jugamos un rato los 3, luego ellas decidieron turnarse una a la vez con este macho seductor. Primero fue la más loca... Qué dañada que fue!! Estuvimos haciéndolo un aproximado de 25 a 30 minutos sin que yo logrará llegar al éxtasis (no al motel, a la situación), y como ella estaba agotada, al igual que yo, decidió operar una variante en el equipo y, cual Bolillo llamando a sus pupilos pa´l cambio dijo: “María, venga pa ca”

Se hizo la modificación pero mi estado físico en ese momento era deplorable, así que le dije que ella se tirara el equipo al hombro. Y ella, que parecía la más tímida, terminó siendo una MAESTRA en la cama. Se movía como los dioses, pero para mala fortuna de ella estaba conmigo... el que nunca termina.

Hizo el gasto durante una media hora más pero sin éxito. Después de esto yo ya había recobrado algo de mi paupérrimo estado físico, así que decidí implementar el resto de mis energías para el acto final de la noche.

Tratamos una posición nueva, al menos para mí, para ver si con eso lo lograba. Era una posición muy agotadora pero esta característica se complementaba con lo dañada que era, y hubo un momento en que parecía que lo lograría... pero quedó en eso.

Después de tanto grito de ella me preguntó: “Ya?” Yo sólo puse mi carita de “yo no fui” y no le dije nada. Ya estaba muy agotado como para intentar otra cosa, aparte de que era muy tarde.

Nos vestimos, cancelé el hotel, les di “10 latas” para el taxi (en realidad fue un billete de 5 hecho bulto para que no notaran la denominación del mismo) y apenas se bajaron del auto emprendí veloz carrera de regreso a mi hogar antes de que saliera el sol... ya cuando sale el sol sabes que estás llegando tarde.

domingo, julio 04, 2004

De como fui basureado

Era el año 2000, acababa de graduarme y como la carrera que quería seguir era economía decidí entrar a la ESPOL que es una de las mejores en ese ámbito.

En el pre-universitario me fue muy bien, pasé con excelentes notas e ingresé a la u. Estaba emocionado por iniciar esta nueva etapa de mi vida y conocer gente nueva, finalmente después de 6 largos años de estar en un salón de clases rodeado de puras pichas por fin iban a haber locus (aunque la ESPOL no se caracteriza precisamente por esta faceta, pero algo es algo).

Muchos panas también entraron a la ESPOL a estudiar economía: “Calo”, “Toleteado”, “Algay”, “Simplón”, “Nano”, “Fre”, etc... por lo que se nos hizo papel hacernos panas de la people en la u ya que éramos un grupo grande :“Gary Coleman”, “Villavicencio”, “el chino Paul”, fueron algunas de las nuevas adquisiciones de panas.

Y después de conocer panas la siguiente tarea era conocer culos, así que había que ponerse once con los puestos que se cogía en clase para ubicarse de manera estratégica dando la oportunidad de meterle ficha a alguna man.

Las peladas que lo lograban eran escasas, pero de las que se encontraban en este selecto grupo algunas lo re-contra-lograban, para muestra 2 botones (para los que se les haga el recuerdo por supuesto): “la mejor de la ESPOL” a.k.a. “la Gonzáles”, “la Vaca”, y esta que en realidad no lo logra pero sólo para joder a “Calo” un ratito... “La Guerrillera”.

Bueno, un buen día yo me senté detrás de una man rica a la que llamaré “la que me basureó”. Ella no es muy guapa de cara pero tiene cuerpazo... a mi criterio. Yo sabía quién era ella porque era pana de mi primo pero según yo ella no me conocía, pero ese día de repente se viró y me dijo: “Tú eres el primo de W... no?” y de ahí nos pusimos a conversar y nos hicimos medio panas.

Lastimosamente ni siquiera pude sacar el fichero puesto que a uno de mis panas le gustó la man y al parecer a la man también le gustaba él. Al poco tiempo se amarraron y duraron mucho tiempo así.

Pero esa no es la historia que nos trae a este peculiar relato. Al poco tiempo de sucedido esto algo cambió. De repente esta perdedora comenzó a pelarme la verga sin que yo le haya dado la confianza... Creo yo que como ella veía que mis panas me jodían, y ella también se sentía parte del grupo por ser la pelada de mi pana, comenzó a hacerlo. Mis panas pueden joderme porque tenemos la suficiente confianza para hacerlo después de haber estado juntos 6 años en el colegio, no una cojudita a la que recién conozco y no le puedo decir nada porque es mujer y peor aún la pelada de un pana.

Joda iba joda venía de su parte hacia mí y mi paciencia se iba acabando. Una semana antes del suceso yo le pedí a “Algay” que me prestara un cuaderno para ponerme al día en una materia que no había copiado es mierda. El muy amable me lo prestó al inicio de la última hora de clases y lo guardé en mi mochila.

Antes de finalizar la hora un pana me pidió ese cuaderno porque quería apuntar un deber y se lo di. Yo olvidé ese pequeño detalle y nunca se lo pedi ya que pensaba que lo tenía guardado aún en mi maleta. El también olvido devolvérmelo y lo dejó bajo su banca. Pudo haber ocurrido un desastre de no ser por una “buena compañera” que estuvo atenta al desarrollo de todos estos acontecimientos, de manera desinteresada guiño guiño.

Como era costumbre nos reunimos en el parqueadero después de las clases para conversar un momento antes de partir cada uno a sus respectivos hogares. De repente aparece “la que me basureó” y se dirige a “Algay” con el siguiente petitorio: “Préstame tu cuaderno de ...... para ver algo”. A lo que él le contesta que lo tenía yo. Ella se dirige hacia mí en cierto tono malicioso: “Tú tienes el cuaderno de Algay???” Le contesté de manera cortante: “Sí”. Ella insiste con el mismo tono: “Estás seguro???” Le respondí con mirada desafiante: “100%”.

Acto seguido a mi respuesta ella, muy sistemáticamente, agarra su maleta, la abre, y saca de ella un cuaderno... Sí... era el que me había prestado “Algay”. El, incrédulo ante la situación, le agradece efusivamente a ella por recuperar su cuaderno mientras yo le ofrecía mis disculpas a él por lo ocurrido tratando de explicarle lo que sucedió ante las fuertes carcajadas de mis compañeros por lo mal que me había hecho quedar esta “buena compañera”. Ella al retirarse hacia su vehículo emite una risa burlona al pasar a mi lado en un tono muy bajo de manera que únicamente yo lo pude escuchar. Mi paciencia estaba al límite.

Una semana después estábamos en un receso conversando fuera de la clase “Algay” y mi persona. De repente se acerca “la que me basureó” y le pregunta algo a él. Yo miré para otro lado y me desentendí de su conversación. No recuerdo cual fue el tema exactamente, creo que era sobre una lección o examen, pero “Algay” hace un comentario en tono de joda algo así: “ este idiota (refiriéndose a mí) sacó cero en la lección” y comenzó a cagarse de risa e inmediatamente replicó: “Paro Tucán”. Entonces ella le pregunta: “Qué cosa?” El le contesta que obviamente lo de idiota a lo que ella replica: “Ahh yo pensaba que lo otro porque lo de idiota no...” y se fue de la escena.

Como estaba desentendido de su conversación reaccioné muy tarde y tan solo pude ver la expresión de sorpresa en la cara de “Algay” por la respuesta de ella y le pregunté a él qué fue lo que dijo y me contó.

Se había agotado mi paciencia en ese preciso instante. Debía tomar cartas en el asunto. Así que hablé con mi pana, el pelado de ella, para decirle que hablaría con ella porque ya me las tenía peladas para ver cuál era su problema conmigo, a lo que él sólo me pidió que lo hiciera con respeto. Le dije que ok.

Al día siguiente, al terminar las clases me dirigí hacia ella y en ese momento se encontraba acompañada por “Nano” esperando que la vayan a ver. De la manera más tranquila y correcta le pregunté qué problema tenía conmigo? Ella sólo decía que no quería hablar conmigo mientras miraba para cualquier lado. Así que le pregunté entonces por qué lo de idiota y su respuesta fue: “Porque lo eres”.

En ese momento sufrí una transformación instantánea, se había acabado el respeto y me convertí en un monstruo. Le dije de todo, nunca la insulté, pero fui muy duro con ella, le saqué en cara ignorancias que ella había dicho y hecho para demostrarle que si había un idiota definitivamente no era yo. El único epíteto del cual me arrepiento de haber usado en su contra fue el de BASURA y agregué que muy pronto mi pana se daría cuenta de esto y la dejaría. Ella no atinó a contestar de manera inteligente a ninguno de los argumentos que presenté en la discusión por lo que me cansé de este monólogo y le dije que dejara de pelarme la v... (de manera correcta por supuesto no con estas palabras) y me la saqué.

Al calmarme analicé mi conducta y mi actuación y supe que había obrado mal, pero ella me provocó. En la noche recibí una súbita visita de mi pana, el pelado de la man, para mandarme a la verga por lo que hice. Yo le dije que me disculpara pero perdí los libros cuando me volvió a decir idiota y que si deseaba mañana mismo le pedía disculpas a ella. El sólo me dijo que me disculpe con ella y que nunca más le vuelva a dirigir la palabra a su pelada, a lo que yo le dije que estaba bien pero que procure que ella tampoco lo haga conmigo.

Cumplí con mi palabra y a la mañana siguiente le pedí disculpas a la man delante de su pelado pero ella se negó a aceptarlas así que me fui nomás, yo había cumplido con mi parte, era su problema si las aceptaba o no.

Cuando terminó la última clase del día todos, como es normal, salimos del salón pero noté algo raro, ella no se movía de su puesto como esperando a que yo saliera para hacerlo. Había algo más extraño en todo esto, ella misteriosamente ese día había llevado un termo (primera vez que lo hacía) pero no reparé en esto hasta después.

Me dirigía hacia el vehículo de uno de los muchachos con el que me iba a caleta, cuando comencé a escuchar el sonido de sus tacos detrás de mí, cada vez más entrecortado el espacio entre cada sonido y cada vez más cerca, pero no me daba vuelta porque ya no quería saber nada más con ella y dejar este asunto en el pasado. Pero ya un momento estaba tan cerca que tuve que virarme para ver qué carajo quería y fue ese el momento...

No atiné a esquivar una masa de bazofia ( sí, así es, bazofia) que ella con mucho ahínco había preparado especialmente para mí. La masa contenía los siguientes ingredientes: plátano podrido, muchos vegetales podridos entre ellos lechugas, tomates, etc, un líquido que parecía jugo de naranja podrida también, en fin, muchas cosas desagradables que ya no recuerdo. Me bañó completamente con esa masa y me dijo unas palabras muy memorables, algo como que “la basura se junta con la basura, por lo que tú eres la basura... bla bla bla” parecía un argumento de una niña de escuela por lo que ni bola le paré. Todo esto ante la mirada atónita de todos mis compañeros que no alcanzaban a comprender lo que estaba sucediendo.

No tuve reacción alguna ante este hecho, simplemente lo dejé pasar y nunca más crucé palabra con ninguno de los 2, ni con ella ni con su pelado. Aquel día si que fui basureado, tuve que bañarme como 3 veces seguidas para quitarme todo el olor impregnado que había quedado de esa masa y la ropa que usé el día del siniestro no la volví a usar...

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